viernes, 25 de noviembre de 2016

Guns 'n' Roses "Live New York City. February 2 ,1988" (2015)


Hablar de Guns'N'Roses a día de hoy resulta un tanto cansino. Ríos de tinta se han escrito durante años sobre el supuesto retorno de la formación original, sobre las mil y una salidas de tono de Axl, sobre su Chinese Democracy o sobre AXL/DC...Pero otra cosa es hablar de los Guns'N'Roses de finales de los 80s. Y es que hubo un tiempo en el que, cuando se hablaba de Guns'N'Roses, se hablaba de una banda de puro hard rock macarra, salvaje y peligroso. Parece mentira pero estos cuatro tipos, con un tan solo un disco, revolucionaron el anquilosado panorama musical y devolvieron el hard rock, aquel que practicaban bandas tan emblemáticas como Aerosmith o Thin Lizzy, a la primera línea del mercado musical. Appetite For Destruction borró de un plumazo a todas aquellas insulsas bandas de hair metal que pululaban como gallitos por el Sunset Strip.
Vi por primera vez este concierto en el programa Sputnik de la cadena catalana C33. Poco me imaginaba que aquel concierto, grabado por la otrora indispensable MTV americana, me dejaría en estado de shock. Siendo aún un pre adolescente y conociendo únicamente a la banda por el clip promocional de You Could Be Mine, ver a aquellos cinco salvajes en aquel pequeño escenario me voló, literalmente, la cabeza. Por suerte lo grabé en VHS y pude visionarlo cientos de veces más. Aquellos tipos desprendían peligro y Rock'n'Roll por los cuatro costados. Sucios, macarras, adrenalíticos...la quintaesencia del rock callejero. Lástima que les durase tan poco y pasasen, del día a la mañana, a llenar grandes estadios perdiendo la esencia por el camino.


Pero esa noche en el Ritz hubo magia sobre el escenario, verdadera magia que traspasa la fría pantalla del televisor. Por suerte ese momento se pudo encapsular para la eternidad. Y no sólo eso sino que se captó perfectamente toda la energía bruta que allí se generó entre una banda en estado de gracia y un público igual o más salvaje que ellos.
Ahora, gracias a la discográfica rusa DOL, podemos disfrutar de este mítico concierto en vinilo. Dicha discográfica está reeditando conciertos bootleg, principalmente de los 90s, a unos precios muy asequibles y con un artwork muy cuidado (entre ellos Pantera o Black Crowes en Donington). El sonido de esta edición, extraído directamente de la retransmisión que se hizo vía FM, es bastante bueno, aunque le falta un poco de cuerpo. Da igual porque aunque el sonido no sea el más óptimo (pero sí que es muy decente) yo tengo este directo al mismo nivel que muchos de los grandes dobles directos de los 70 como el de UFO, Thin Lizzy o Deep Purple.

Poco más puedo añadir que no se haya dicho ya sobre este mítico concierto. El set list de esa noche es sencillamente demoledor con el  Appetite For Destruction casi al completo más dos versiones: una brutal Mama Kin, de sus adorados Aerosmith, y la ya cansina Knockin' On Heaven's Door de Bob Dylan

Por lo demás el concierto me lo sé de memoria. Puedo visualizar perfectamente a los cinco gunners en cada uno de los temas: la sempiterna sonrisa del entrañable Steven Adler tras las baquetas en la intro de Rocket Queen, el mítico snake dance de un Axl más chulo y glamuroso que nunca en Mr. Brownstone, el tímido Izzy Stradlin en un rincón ejecutando sus partes a la perfección, la actitud punkarra de Duff o Slash repartiendo sudorosos guitarrazos a diestro y siniestro. Todos parecen batallar contra un público enloquecido que agarra a Axl como si lo fueran a desmembrar, que se suben al escenario para abrazar a cualquier de los miembros de la banda o para pillar la Gibson de Slash como si la vida les fuese en ello. Todo muy salvaje y destilando mucha mala leche. Pura actitud, puro Rock'n'Roll. Sin duda un momento único. 



El mejor concierto de Guns'N'Roses en su mejor momento. Lo que vino después ya es otra historia y, si me apuras, otra banda. 

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